¿Cuál es el futuro de la atención a nuestros mayores?

La tecnología supone el punto de partida para la innovación en el modelo de seguimiento y monitorización de las personas mayores y dependientes, para que reciban un cuidado de calidad en su domicilio que permita mejorar su calidad de vida.

Ahora vivimos más que antes. Concretamente, en el último medio siglo la esperanza de vida ha aumentado un total de 12 años en el mundo. En el caso de España el aumento es de 10: frente a los 74 años de 1975, ahora vivimos hasta los 84. Un incremento de la vida que se debe, sobre todo, a las mejoras sanitarias y tecnológicas de los últimos tiempos.  

Pero estas mejoras no pueden evitar lo inevitable. Además de la sabiduría y experiencia vitales, llegar a edades avanzadas también trae consigo cierto deterioro de la salud, que en muchos casos puede complicar que las personas realicen las llamadas técnicamente Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD). Y por ello, este aumento de la longevidad se traduce en una mayor necesidad de atención por parte de un amplio sector de la población.

A más personas mayores, más atención necesaria

A nivel europeo, más del 21% de la población tiene más de 65 años. En España la cifra es del 19,4%, lo que supone más de 9 millones de personas.

Y esto va a más. En las próximas décadas la longevidad de la población continuará en aumento, y, por lo tanto, también lo hará el colectivo susceptible de ser demandante de una atención para realizar las ABVD. Por ello, es imprescindible entender y buscar soluciones a los importantes desafíos sociales, económicos y financieros que acompañan a este fenómeno demográfico.

Proyección de la esperanza de vida (años) según sexo, 2016-2025

Fuente: Proyecciones de Indicadores de Mortalidad (INE)

Pirámide demográfica de España por sexo (% población en cada grupo), 2018 – 2030

Fuente: Proyecciones de Población (INE)

¿Hacia dónde debe ir la atención domiciliaria tras la covid-19?

En el caso de España, la situación actual es preocupante, con un déficit de 70.000 plazas residenciales que se estima que llegarán a 200.000 en 2030. Queda claro que la fórmula tradicional de atención a los mayores y dependientes ya no es suficiente.

Además, la pandemia derivada de la covid-19 ha puesto de manifiesto la fragilidad de los mayores ante eventos sanitarios de esta magnitud.

En este panorama, el sector de atención a mayores y dependientes se ha visto obligado a evolucionar y adaptarse a la nueva situación. Junto con nuevos protocolos de atención, se han lanzado mayores regulaciones en los ámbitos de higiene, seguridad y estándares de calidad. Ahora, el foco en la atención domiciliaria se ha reforzado: los puntos  más importantes son la calidad en la atención, la seguridad y la prevención.

Para que se pueda dar esta evolución y adaptación a las nuevas circunstancias, es clave centrar los esfuerzos en construir una atención domiciliaria que mire al futuro; centrada en innovar y que evolucione hacia una atención más integrada, más personalizada, más proactiva y más tecnológica. En este sentido, la tecnología ha de configurarse como motor de seguimiento y monitorización de la persona mayor cuidada en el domicilio.

Por este motivo, además de las fórmulas tradicionales de atención a las personas mayores y dependientes (como las residencias, los centros de día, la ayuda a domicilio y la teleasistencia, entre otros), están surgiendo nuevas alternativas para este segmento de la población. Algunos ejemplos son el llamado «cohousing», un modelo de vivienda colaborativa que busca crear comunidades de vecinos con valores afines; o los pisos tutelados. Pero, sobre todo, empiezan a aparecer proyectos que utilizan las nuevas tecnologías para ofrecer soluciones de calidad e innovadoras en el sector.

¿Qué hacemos desde el Fondo Bolsa Social?

En Fondo Bolsa Social queremos aportar nuestro granito de arena para fomentar y contribuir a este cambio en la mejora de la atención a nuestros mayores y dependientes. De hecho, ya lo estamos haciendo a través de dos de las startups en las que hemos invertido, en concreto, Tucuvi y Qida, ambas con modelos de negocios claramente alineados con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 3 Salud y Bienestar.

Tucuvi es un asistente virtual basado en inteligencia artificial y tecnología de voz. A través de la llamada al teléfono acompaña y monitoriza a las personas mayores, consiguiendo mejorar sustancialmente su atención continua en su hogar y generando eficiencias y ahorro de costes al sistema sanitario. Por su parte, Qida presta atención domiciliaria de calidad para personas con dependencia. Tiene tres objetivos principales: permitir que las personas con enfermedades crónicas y/o dependientes puedan vivir más tiempo en su hogar bien atendidas, devolver el estatus social a los cuidadores, y reducir la carga para el sistema sanitario ayudando a prevenir hospitalizaciones evitables.

En resumen, la nueva realidad requiere ir hacia una transformación digital de la atención domiciliaria, que tenga como resultado una oferta de servicios más eficiente para todos los agentes implicados. Y, por supuesto, que permita a las personas de mayor edad y a los dependientes a vivir más tiempo en casa, con mejor estado de salud y más calidad de vida.

Trabajemos para que nuestros mayores vivan más tiempo, sí, pero siempre con un cuidado de calidad que les permita vivir mejor. ¡Se lo debemos!

Jorge Pardo

Analista de inversión en Fondo Bolsa Social

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